Durante cientos de años hemos estado utilizando velas eclesiásticas fabricadas con cera de abeja. Las velas de cera de abeja son el único producto que hemos probado, ensayado y comprobado que nunca falla. Para garantizar que nuestras velas se fabrican de forma ética y sin dañar el ecosistema, recolectamos la cera de las colmenas mediante métodos que no causan ningún daño a las abejas. La cera de abeja recolectada pasa por un proceso que incluye filtración y purificación, y, como toque final, se mezcla con *exactamente* la cantidad adecuada de aditivos. Posteriormente, artesanos vierten la cera de abeja en moldes de distintas formas, tamaños y diseños. Este proceso se lleva a cabo con el nivel de precisión necesario para que las velas no solo ardan con una llama uniforme y regulable, sino que también duren varias horas. Una vez que las velas han terminado de quemarse, se someten a una inspección final de calidad para verificar su solidez; tras ello, se envían a todas las regiones del mundo para su distribución. Hemos superado diversas auditorías que nos han permitido obtener múltiples certificaciones internacionales que demuestran nuestro cumplimiento de las mejores prácticas. Entre ellas figuran BSCI, Sedex, ISO 9001, ISO 14001 e ISO 45001, entre muchas otras. Estas certificaciones avalan nuestro enfoque sostenible y ético respecto a las mejores prácticas en fabricación.
Nos centramos en los aspectos de nuestros clientes del sector religioso. Entendemos que los clientes desean crear un determinado ambiente. Asimismo, les interesa utilizar materiales para el culto ambientalmente sostenibles.